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(Hoja  06 ) Datos de exorcismo y oración. PADRE EXORCISTA FORTEA ORACIONES DE LIBERACION PARA LAICOS EN EL MINISTERIO DE LIBERACION. DEL PADRE FORTEA TOMADA DEL FORO PARA SACERDOTES Y LAICOS.  ¿Qué es la oración de liberación?  

 tus comentarios a  feconpoder_yamor@hotmail.com
http://ofsdemexico.blogspot.mx/2013/06/consejos-para-posesos-y-exorcistas_29.html CONSEJOS DE EXORCISMO Y LIBERACION PARA LAICOS Y SACERDOTES. http://ofsdemexico.blogspot.mx/2013/06/consejos-para-posesos-y-exorcistas_29.html
La oración de liberación es la oración que se hace para acabar con la influencia del demonio en una persona. Suele realizarse por parte de un sacerdote sólo o por un grupo de laicos (con o sin un sacerdote) que oran a Dios para la persona sea liberada de toda influencia demoniaca. Si en el exorcismo uno conjura al demonio, en la oración de liberación, por el contrario, la oración va dirigida a Dios. Si se trata de un grupo de la Renovación Carismática será utilísimo que el grupo ore en lenguas. Si alguien del grupo quisiera dirigirse al demonio directamente, ese grupo debería tener autorización del obispo del lugar para hacer tal cosa. Para la oración de exorcismo se requiere una autorización para cada caso. Pero para que un grupo de oración de liberación pudiera dirigirse directamente a los demonios para ordenarles que salieran, bastaría una autorización general para todos los casos. Insisto en que aunque haya algún momento en que se ordene al demonio salir de esa persona, no es un exorcismo. No es un exorcismo porque no hay una posesión. Se ordena tan solo que salga de esa persona para que cese una influencia. Pero si se carece de tal autorización episcopal, bastará orar a Dios para que sea El el que destruya el poder del demonio sobre ese sujeto.
Aunque la oración a Dios basta, resulta muy útil a un grupo poder dirigirse directamente al demonio y ordenarle que salga. Y así ordenar por ejemplo al espíritu de depresión o de alcohol, etc, que salga.
Las oraciones de liberación a veces logran su efecto en pocos minutos, pero en ocasiones pueden ser necesarias muchas sesiones. La influencia lejos de ser algo leve, puede ser un fenómeno muy persistente y con graves consecuencias en la salud de la persona. Por eso puede haber casos en que lo mejor sea que el sujeto se pase por uno de estos grupos una vez a la semana para que oren por él unos cuantos minutos cada vez: cinco minutos, diez o quince. En los casos de influencia el incremento de la vida de oración de la persona puede romper esas ataduras del demonio sobre su cuerpo y su alma. El exorcismus missionalis que aparece en esta obra puede ser rezado por la misma persona cada día, lo cual constituiría una oración de autoliberación.
Los grupos de oración de liberación deben enseñar a los que se dirigan a ellos pidiendo ayuda, a realizar estas oraciones de autoliberación. Pues ocurre con cierta frecuencia que estas personas piden toda la liberación de estos grupos, pero el interesado no suele esforzarse demasiado. En los casos de influencia, el interesado puede hacer tanto por su liberación como el grupo.

VOLVER -FORO   ¿Cómo hacer la oración de liberación?


No existe un ritual determinado para este tipo de oración. Aunque el Ritual de exorcismos ofrece en el Apéndice II unas oraciones bajo el título Súplicas que privadamente pueden ser usadas por los fieles en la ucha contra los poderes de las tinieblas.
El buen padre Orfila, sacerdote diocesano de la diócesis de Gibraltar, con experiencia en el tema de la liberación me escribió en cierta ocasión:
No existe una oración específica para la liberación. Oramos por la liberación del mismo modo que lo podríamos hacer para que llueva o para encontrar aparcamiento.
Sapientísimas palabras, nunca en toda esta materia de la lucha contra el demonio debemos poner nuestra confianza en las cosas, sino en Dios. Y además, el que no exista una oración determinada y específica para la liberación da la libertad de adaptarse en cada caso con lo que se crea más adecuado.
De todas maneras, sugiero aquí como organizar este ministerio de la liberación de las influencias del demonio:

 1. Todos de rodillas, pueden comenzar con una petición personal en silencio a Dios para que les ayude a llevar a cabo ese ministerio.

 2. El que dirija el grupo, pedir a Dios en esa oración personal silenciosa que le inspire lo que deba hacer.  3. Si se cree conveniente, el que dirija el ministerio que haga una oración en voz alta improvisada.  4. Invocar a todos los santos con la letanía.  5. Oración deprecativa a Dios.  6. Orden al demonio de salir de esa criatura.  7. Insistir en las oraciones deprecativas, en las órdenes, alternándolas con cantos, rosarios, oración en lenguas, etc según el criterio que vea conveniente el que dirija el rato de oración.
Las oraciones deprecativas dirigidas a Dios pueden ser las mismas que las que aparecen en el Ritual de Exorcismos, haciendo los cambios pertinentes. Por ejemplo, donde se diga posesión, que el que hace la oración de liberación diga influjo, influencia.
Mientras que la orden dada al demonio deberá ser adaptarse al caso. Pongo varios ejemplos de órdenes:-en el nombre de Jesús, espíritu de blasfemia te ordeno que salgas de él -ato todo poder que tengas, espíritu inmundo, sobre esta criatura. -la sangre de Cristo rompe toda atudura, toda influencia, que tengas sobre este cuerpo-espíritu de ludopatía, sal de él, te lo ordeno por mi poder sacerdotal  He dicho antes que había que pedir en esa oración personal silenciosa a Dios que le inspire lo que deba hacer. Eso es muy importante, porque tanto el exorcismo como la oración de liberación supone una auténtica lucha con entes espirituales. Y de ahí que debamos pedir a Dios que nos ilumine en esa batalla. Batalla en la que nosotros atacamos y ellos sólo resisten. Al recitar la letanía de los santos pedimos a nuestros ejércitos que vengan en nuestra ayuda. La misma persona puede hacer una autoliberación cada día con las oraciones que vienen en el Apéndice II del Ritual de Exorcismos.
El sacerdote que se dedique a este ministerio de recibir a personas que dicen padecer influencias del demonio debe tener a mano fotocopias con esas oraciones del Apéndice II del Ritual. Pues el sacerdote es para esas personas como un médico que les ofrece una medicina sin ninguna contraindicación. Es una pena que la Iglesia tenga ese tesoro de oraciones y a veces quede infructuoso. Incluso si la persona no tiene ninguna influencia demoniaca, esas oraciones supondran no sólo un aquietamiento psicológico para la persona que busca desesperadamente ayuda, sino una verdadera efusión de gracia por parte de Dios.
El Ritual fue genérico en el título de ese apéndice pues esas oraciones las ofrece a todos, la acción real de Dios actuará benéficamente tanto sobre el que padece un influjo del demonio, como sobre el que padece un problema de sugestión o miedo patológico. Ofrezco a continuación algunas de esas oraciones del Apéndice II del Ritual de Exorcismos. Todas ellas pueden utilizarse en la oración de liberación.

Dios omnipotente,
que a los abandonados los haces habitar en tu casa,
y concedes la felicidad a los cautivos,
mira mi aflicción,
y ven en mi auxilio,
vence al enemigo inicuo,
de modo que superada la presencia del adversario,
mi libertad alcance su descanso
y restituido a la tranquila devoción
pueda confesar que eres admirable
y que concediste a tu pueblo la fuerza.
Por Cristo nuestro Señor. Amen.

Invocaciones a nuestro Señor Jesucristo
..................................................................................................

Jesús, Hijo del Dios vivo,..... ten misericordia de mí
Jesús, imagen del Padre,
Jesús Sabiduría eterna,
Jesús, esplendor de la luz eterna,
Jesús, Hijo de la Virgen María,
Jesús Dios y hombre
Jesús, Sumo Sacerdote
Jesús, heraldo del reino de Dios
Jesús, camino, verdad y vida
Jesús, pan de vida,
Jesús, vid verdadera,
Jesús, hermano de los pobres,
Jesús, amigo de los pecadores,
Jesús, médico del alma y del cuerpo,
Jesús, salvación de los oprimidos,
Jesús, consuelo de los abandonados
Tú que viniste a este mundo......ten misericordia de mí
Tú que liberaste a los oprimidos por el Diablo
Tú que pendiste de la Cruz,
Tu que moriste por nosotros
Tú que yaciste en el sepulcro
Tú que descendiste a los infiernos
Tú que resucitaste de entre los muertos
Tú que ascendiste a los cielos
Tú que enviáste al Espíritu Santo a los Apóstoles
Tu que te sientas a la derecha del Padre
Tú que has de venir a juzgar a los vivos y a los muertos

 Por tu encarnación, ..........libra me, Señor

por tu nacimiento
por tu bautismo y tu santo ayuno
por tu Cruz y tu Pasión
por tu muerte y resurrección
por tu admirable ascensión
por la efusión del Espíritu Santo
por tu gloriosa venida
Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de tu Cruz + [el fiel puede signarse] tú que salvaste a Pedro en el mar, ten misericordia de mí.  

Por el signo de la Cruz + líbranos de nuestros enemigos, Dios nuestro.  

Por tu Cruz + salva nos, Cristo redentor, que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitando restauraste la vida  

Honramos tu Cruz +, Señor recordamos tu gloriosa Pasión.
Ten compasión de nosotros, tu que padeciste por Nosotros.  

Te adoramos Cristo y te bendecimos que por tu santa Cruz + redimiste al mundo. 
Invocaciones a la dichosa Virgen María
..................................................................................................

Bajo tu protección nos acojemos, Santa Madre de Dios
no desoígas nuestras súplicas, antes bien líbramos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita  

Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros  

Concedeme alabarte, Virgen sagrada
dame fuerza contra tus enemigos.  

Madre mía, confianza mía.  

Virgen madre de Dios, María, suplica a Jesús en favor mío

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LA DIFERENCIA ENTRE EXORCISMO Y LIBERACION O EXORCISMO SIMPLE.TOMADO DEL LIBRO “HABLA UN EXORCISTA DEL PADRE GABRIELE AMORTH”  

LOS EXORCISMOS  

«A los que creyeren les acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán los demonios» (Mc. 16, 17): este poder que Jesús confirió a todos los creyentes conserva su plena validez. Es un poder general, basado en la fe y la oración. Puede ser ejercido por individuos o comunidades.
Es 
siempre posible y no requiere ninguna autorización. Pero precisemos el lenguaje: en este caso se trata de plegarias de liberación, no de exorcismos.  

La Iglesia, para dar más eficacia a ese poder conferido por Cristo y para salvaguardar a los fieles de embrollones y magos, ha instituido un sacramental particular, el exorcismo, que puede ser administrado exclusivamente por los obispos o los sacerdotes (por tanto, nunca por laicos) que han recibido del obispo licencia específica y expresa.

Así lo 
dispone el Derecho canónico (can. 1172) que nos recuerda también cómo los sacramentales se valen de la fuerza de impetración de la Iglesia, a diferencia de las oraciones privadas (can. 1166), y cómo deben ser administrados observando cuidadosamente los ritos y las fórmulas aprobadas por la Iglesia (can. 1167).

De ello se deduce que sólo al sacerdote autorizado, además de al obispo exorcizante (¡ojalá los hubiera!), corresponde el nombre de exorcista. Es un nombre hoy redimensionado. Muchos, sacerdotes y laicos, se llaman exorcistas cuando no lo son. Y muchos dicen que hacen exorcismos, mientras que sólo hacen plegarias de liberación, cuando no hacen incluso magia... Exorcismo es sólo el sacramental instituido por la Iglesia. Encuentro equívocas y engañosas otras denominaciones. Es exacto llamar exorcismo sencillo al introducido en el bautismo y exorcismo solemne al sacramento reservado a los exorcismos propiamente dichos.
Así 
se expresa el nuevo Catecismo. Pero considero erróneo llamar exorcismo privado o exorcismo común a una prez que no es en absoluto un exorcismo, sino sólo una plegaria de liberación y que así debe ser llamada.  

El exorcista debe atenerse a las oraciones del Ritual.
Pero hay una diferencia respecto de los demás Sacramentales. El exorcismo puede durar unos pocos minutos o prolongarse varias horas. Por eso no es necesario 
rezar todas las oraciones del Ritual, mientras que, en cambio, se pueden añadir muchas otras, como el propio Ritual sugiere.  

¿Por qué se necesita permiso del obispo para exorcizar? (PADRE FORTEA) 


Al principio, en la Iglesia primitiva no se necesitaba permiso del obispo. Este ministerio se ejercía cuando se creía oportuno. Sin embargo, muy pronto se impuso la norma de que nadie lo ejerciera sin autorización del obispo. Así consta ya en el año 416, año en el que el Papa Inocencio I le escribe una carta al obispo Gubbio en la que se dice:

"Debes tener solicitud caritativa por estos bautizados, que después del bautismo son poseídos por el demonio, a causa de algún vicio o pecado. Y a tal efecto, puede ser designado algún presbítero o diácono. Ya que realizar lo cual [el exorcismo] no les es lícito si no es con el mandato del obispo" .

¿Por qué la Iglesia impuso esta normativa? La Iglesia se dio cuenta de que este campo requería de una especial prudencia. Prudencia para evitar que iluminados y visionarios obraran por su cuenta. Además, era un campo lo suficientemente delicado como para que una actuación imprudente de un clérigo hiciera un daño especial a los supuestos posesos, y al prestigio de la Iglesia en general. Por eso se optó por establecer una especial vigilancia a este ministerio. Vigilancia que se concretó en la restricción que aparece ya en el siglo V en la carta antedicha. Es interesante añadir que en Oriente este ministerio se ejerció como una actividad carismática que no requería de autorización expresa del obispo.

1 De his vero baptizatis, qui postea a demonio, vitio aliquo aut peccato interveniente, ARRIPIUNTUR, est sollicita dilectio tua, si a presbytero vel diacono possint aut debeant designari. Quod hoc, nisi episcopus praeceperit non licet. PL XX, 557-558  

Consejos prácticos para el exorcismo 


1. El sacerdote ha de comenzar con el ritual y una vez que llega al final de éste, debe continuar con aquello que vea que más atormenta al demonio.

2. El sacerdote puede retirarse a hacer otras ocupaciones, mientras el grupo de laícos reza el rosario en voz alta por la liberación de la persona.

3. El ritual de exorcismos puede ser interrumpido en cualquier momento en medio de su transcurso para insistir en aquello que se vea que tiene más efecto.

4. Al demonio sólo se debe dirigir el exorcista. Aunque el demonio se diriga a alguien, el laíco no debe ni contestarle, ni preguntarle, ni increparle. No porque haya ningún peligro en tal cosa, sino porque permitir este tipo de intervenciones significaría que el rito caería en el desorden.

5. El rosario tiene un poder excepcional para debilitar al demonio. El demonio puede no obedecer en nada al exorcista, pero tras el rezo de un rosario besará el crucifijo, mirará una imagen de la Virgen o hará cualquier otra cosa que le mande el exorcista. Y si no obedece tras un rosario, lo hará tras el segundo, o sino tras el tercero. Cuando el demonio comienza a obedecer es que ya está muy debilitado por el poder de la oración. Y una vez que se debilita, su salida está ya más cerca.

6. Cuando comienza a decir cosas tales como asesinos, me estaís matando, no puedo más... es que su salida es ya inminente.

7. Es muy útil preguntarle: en el nombre de Jesús ¿que es lo que te va a hacer salir? Si uno le pregunta qué es lo que le atormenta, o lo que más le atormenta, a veces dice una cosa. Pero ante la pregunta de qué es lo que te va a hacer salir, a veces la respuesta es otra. Aunque como es lógico se resiste mucho más a responder aquello que es más importante.

8. Cuando el demonio debilitado se cierra en banda a responder qué es en concreto lo que le va a hacer salir, entonces uno puede invitar a los presentes a rezar juntos un avemaría para que responda. Rezar con fe y concentración es esencial.

9. A veces, se haga lo que se haga, los demonios no responden y llegan a salir antes que responder.

10. Conviene recorrer en círculo y asperjer con agua bendita el lugar donde se va a exorcizar para pedir a Dios Padre que derrame su sangre sobre ese lugar para que evite el que los demonios de fuera puedan comunicarse con los de dentro o ayudarles. Ya que durante el exorcismo a veces los demonios invocan a otros demonios para que les ayuden.

11. Es muy útil dar a beber agua bendita al demonio durante el exorcismo. Pero debe hacerse cuando obedezca. De lo contrario si se le introduce a la fuerza la escupirá y no servirá de nada.

12. Es de suma utilidad dar de comulgar al poseso durante el exorcismo. Por supuesto debe estar en gracia de Dios el poseso. No debe dársele la comunión a la fuerza, sino cuando obedece. Entonces el mismo poseso a la orden del sacerdote abrirá la boca y no profanará la Eucaristía. 
 

El consejo número 2 en que se decía que el exorcista puede retirarse a hacer otras ocupaciones en mitad de la sesión mientras el grupo de laícos reza el rosario es muy importante, porque al cabo de media hora o una hora el exorcista llega fresco y descansado, mientras que el demonio está ya muy agotado y debilitado. Este tipo de interrupciones pueden repetirse varias veces, permitiendo al exorcista dedicarse a actividades completamente ajenas al exorcismo y en otra parte de la parroquia o en la rectoría. Cuando vuelva, encontrará al demonio más débil por la fuerza de la oración, mientras que el exorcista comenzará cada vez con nuevo entusiasmo.

No obstante, hay demonios a los que el mero rezo del rosario en grupo no les afecta, de manera que el poseso sale del trance. Si esto ocurre un miembro del equipo de laícos debe ir a por el sacerdote para que retorne a exorcizarlo. Pues si el poseso sale del trance no pasa nada, no sucede nada malo, pero eso significa que el rezo del rosario no mortifica al demonio y que el exorcismo queda interrumpido en tanto en cuanto no vuelva el sacerdote y reemprenda sus oraciones.

Hay algunos sacerdotes que se decican al ministerio del exorcismo que poseen la gracia carismática del don de lenguas, un don concedido por el Espíritu Santo. Claro que se trata de un don que no se puede aprender, lo concede Dios. Si el sacerdote tiene este don de lenguas muy desarrollado, siempre será más útil el uso de este don que el ritual de exorcismo. Pero insisto en que ha de tener este don carismático muy desarrollado. Si es así, puede comenzar directamente orando en lenguas tras rezar la letanía de los santos y pedir a Dios su bendición y protección.

Que toda la sesión esté bajo la dirección del sacerdote que tiene el permiso para ese exorcismo. De manera que si un laíco u otro sacerdote presente desobedece sus indicaciones que sea expulsado del lugar sin contemplaciones y de inmediato. Por ejemplo, si un presbítero presente se pusiera a increpar o a preguntar al demonio contra la voluntad del que dirige la sesión 
 

La fenomenología demomoníaca es la siguiente:

La circumdatio es la situación en la que un demonio asedia de forma continuada a una persona.
La influencia es el fenómeno por el que un demonio ejerce cierta influencia sobre el cuerpo de una persona.
La posesión es el fenómeno por el que un demonio en determinados momentos posee el cuerpo de una persona pudiendo moverlo o hablar a través de él.

Debemos observar que en la tentación el demonio va y viene, viene y se va. Mientras que en la circumdatio el demonio está una y otra vez al lado de la víctima, pero fuera de la persona. En la influencia está dentro, pero no lo posee. Mientras que en la posesión se da la cuarta y última fase, en la que se consuma la posibilidad de poder de un demonio sobre una persona, habiendo una verdadera posesión del cuerpo. De tal manera es una "posesión del cuerpo" en la que la persona pierde la consciencia cuando el demonio la mueve o habla a través de ella. Para cada fenómeno demoniaco que pueda acaecernos hay un tipo de oración específica: tentación...........mandatum
influencia..........oración de liberación  (  SACERDOTES O GRUPOS CARISMATICOS DE LAICOS)
posesión............exorcismo  ( EXCLUSIVO PARA SACERDOTES DESIGNADOS POR EL OBISPO ) infestación.......exorcismo de la casa
circumdatio........aumento de la vida de oración
   ¿Qué es la influencia? 


La influencia es el fenómeno por el que un demonio ejerce cierta influencia sobre el cuerpo de una persona. En este fenómeno el demonio no llega a poseer el cuerpo de la persona, de forma que no habla a través de él. Y si llega a mover algo el cuerpo, la persona está consciente. Pero cuando hay una influencia el movimiento del cuerpo, si lo hay, es ligero: la persona se pone rígida, agita las manos, pone caras extrañas, pero no pasa de estos signos externos.

La influencia puede ser sobre el cuerpo provocando determinadas enfermedades. O sobre la mente, provocando una influencia del demonio sobre las potencias del alma induciendo de forma obsesiva a determinados vicios o pensamientos obsesivos.

Cuando se ora por una persona que tiene una influencia la reacción es distinta a la de la posesión. La persona siente un malestar general que acaba concretándose en un lugar concreto del cuerpo. O bien la persona acaba no pudiendo controlar la tensión que le provoca la oración, y hace movientos extraños con los miembros, pero sin perder la consciencia. En otras ocasiones la influencia se manifiesta por la tremenda crispación que se manifiesta en manos o cara, crispación que suele ser la fase previa a la manifestación de la posesión, pero que en estos casos nunca pasa de esta fase previa sin que se se llegue a producir el trance. Y no se produce el trance porque no hay posesión del cuerpo, sino sólo una influencia sobre éste.

Para los casos de influencia la persona tiene que recibir oración de liberación. Bien hecha por el sacerdote para que le libere de esa influencia, o hecha por un grupo de laicos que oren por él. Siempre es preferible la oración comunitaria a la de una sola persona, pues el poder de la oración se suma.

Hay que añadir que cuanto más leve es la influencia del demonio sobre una persona más difícil es discernir si hay de verdad algo demoniáco o no. Pues en materia de discernimiento de las influencias demoniacas, es donde el sacerdote suele estar más a expensas de lo que le diga el que las sufre. La posesión suele tener una manifestación más clara, más perceptible. La influencia demoniaca mucho menos. Y cuanto más leve, más difícil.

Cuando alguien me viene a ver para consultarme qué es lo que tiene y veo que como mucho hay sólo una influencia demoniaca, y que hasta esto no está claro, suelo decirle: mire, en materia de posesión hablo con seguridad, si le digo que está poseso es que lo está, pero cuando sólo hay una influencia no puedo dictaminarlo con la misma seguridad, porque yo sólo juzgo por lo externo. Tras eso le doy consejos espirituales y le digo que cuanto más se fortalezca en la vida espiritual menos poder tendrá el demonio sobre él.

No obstante, en otros casos la influencia demoniaca sobre el cuerpo o la mente de una persona es patente e inequívoca por los datos que he dado antes. En esto, como en el discernimiento de la posesión, la experiencia lleva a poder dictaminar con total seguridad en los casos en que tal dictamen es posible. No siempre es posible esa seguridad, pues la posesión supone eso: una posesión sobre el cuerpo. Mientras que la influencia supone tan solo una influencia, mayor o menor, más visible o menos visible cuando se ora por la persona. ¿Qué es la circumdatio? 


La circumdatio es la situación en la que un demonio asedia de forma continuada a una persona.

Este asedio puede durar días, semanas o meses. Puede ser interna o externa. En la circumdatio externa, mueve cosas en el lugar donde está la persona, o provoca ruidos u olores. En la circumdatio interna, el demonio provoca visiones o sensaciones pero que sólo son vistas o sentidas por la persona que sufre la circumdatio. Como se ve, en la circumdatio externa los fenómenos pueden tener más testigos que el interesado. Mientras que de la circumdatio interna sólo puede ser testigo el propio asediado.

Contra la circumdatio la propia oración del interesado es sumamente eficaz y basta para acabar con este fenómeno. Cuanto más asista a misa, vaya a la iglesia, use de agua bendita y haga actos de piedad, más insufrible hará al demonio el estar a su lado. 

¿Cúal es la diferencia entre circumdatio e influencia? 


En la circumdatio el demonio está fuera, en la influencia el demonio está dentro. Esa es la diferencia radical entre ambos fenómenos.
En un caso de circundatio la persona nunca dará ningún signo. Ni entrará en trance, ni se sentirá mal, ni nada, porque está fuera. En la influencia sí, porque está dentro.

La circumdatio la puede padecer un santo. Ejemplo de circumdatio externa es el cura de Ars arrastrado por el demonio por el suelo de la habitación. Y no sólo santos, por ejemplo una persona que ve que las cosas se mueven, o las puertas que se abren. Cambia de lugar y el fenómeno le persigue. Ejemplo de circumdatio interna, es la noche oscura del espíritu que sufren las personas que se dedican a la oración.

Mientras que en la influencia el demonio está dentro, pero sin poseer. La influencia en el cuerpo produce enfermedades, la influencia en la mente es una persistente idea, temor o impulso que el demonio que está dentro introduce en la mente de la persona. Si el demonio estuviera fuera sería una tentación. Pero cuando está dentro la influencia es mucho más intensa y persistente que cuando está fuera.
Es mucho más fácil acabar con la circumdatio que con la influencia. Con pocas oraciones, las que sean, el demonio se ve obligado a alejarse.

 

Para muchos sacerdotes, incluso dedicados a este campo, estos tres fenómenos (posesión, influencia y circumdatio) forman un magma en el que no acaban de distinguir lo uno de lo otro. Pero si se ven muchos casos, las características de cada fenómeno aparecen perfectamente delimitadas.  

TOMADO DEL LIBRO “HABLA UN EXORCISTA DEL PADRE GABRIELE AMORTH” AGUA, ACEITE Y SAL  

Entre los recursos de los cuales hacen amplio uso los exorcistas (y los no exorcistas), citamos en primer lugar el agua exorcizada (o al menos bendita), el aceite (de oliva) exorcizado y la sal exorcizada. Cualquier sacerdote puede rezar las plegarias del Ritual para exorcizar estos tres  

elementos; no se necesita ninguna autorización particular. Más bien es muy útil conocer el uso específico de estos tres sacramentales que, empleados con fe, son de gran ayuda.  

El agua bendita es muy utilizada en todos los ritos litúrgicos. Su importancia está inmediatamente relacionada con la aspersión bautismal.  

En la plegaria de bendición se pide al Señor que la aspersión con el agua nos dé estos tres beneficios: el perdón de nuestros pecados, la defensa contra las insidias del maligno y el don de la protección divina.

 La plegaria del exorcismo sobre el agua añade muchos otros efectos: ahuyenta todos los poderes del demonio con objeto de extirparlo y expulsarlo. Incluso en el habla popular, cuando se quiere indicar dos cosas que no están en absoluto de acuerdo entre sí, se dice que son como el diablo y el agua bendita. Luego la plegaria continúa subrayando otros

efectos, además de expulsar a los demonios: curar las enfermedades, aumentar la gracia divina, proteger las casas y todos los lugares donde moran los fíeles contra toda influencia inmunda causada por el pestilente Satanás. Y añade: que las insidias del enemigo infernal sean vencidas y quedar protegidos de cualquier presencia nociva para la seguridad o la tranquilidad de los habitantes, a fin de que gocen de serenidad y salud.
También el aceite exorcizado, si se usa con fe, es bueno para poner en fuga la potencia de los demonios, sus acometidas y los fantasmas que suscitan. Además, es bueno para la salud del alma y del cuerpo; recordamos aquí el antiguo uso de ungir con aceite las heridas y la facultad dada por Jesús a los apóstoles de curar a los enfermos con la imposición de las manos y ungiéndolos con aceite. El aceite exorcizado posee, además,
una propiedad que es específica: separar del cuerpo las adversidades. Muy a menudo he tenido ocasión de bendecir a personas que han sufrido PAGINA No. 75
hechizos comiendo o bebiendo algo maléfico. Es fácil advertir por el característico dolor de estómago que ya hemos descrito, o por el hecho de que estas personas eructan de un modo particular o estallan en una especie de sollozo o estertor, sobre todo en relación con acciones religiosas: cuando acuden a la iglesia, cuando rezan y sobre todo mientras son exorcizadas. En estos casos el organismo, para liberarse, debe expeler lo que contiene de
maléfico. El aceite exorcizado ayuda mucho a desprender y liberar el cuerpo de estas impurezas. También el beber agua bendita ayuda a este objetivo.
Conviene aquí dar mayores precisiones, aunque quien no está familiarizado y no lo haya presenciado tendrá dificultades para creer en estas cosas. ¿Qué se expele? A veces una saliva densa y espumosa; o bien una especie de papilla blanca y grumosa. Otras veces se trata de los objetos más diversos: clavos, trozos de vidrio, pequeñas muñecas de madera, hilos anudados, alambres enrollados, hilos de algodón de distintos colores, grumos de sangre... En ocasiones estos objetos son expulsados por las vías naturales; muchas veces vomitando. Nótese que el organismo nunca sufre daño (siente, en cambio, alivio), aunque se trate de vidrios cortantes. El padre Candido conservaba en un canasto tales objetos, expulsados por distintas personas. Otras veces salen de forma misteriosa: la persona siente, por ejemplo, un dolor abdominal como si tuviera un clavo en el estómago;
luego encuentra un clavo en el suelo, a su lado, y el dolor desaparece. Se tiene la impresión de que todos esos objetos se materializan en el instante en que son expulsados. Afirmaba el padre Candido en una entrevista: «He visto vomitar trozos de vidrio, de hierro, cabellos, huesos; a veces incluso pequeños objetos de plástico, con forma de cabeza de gato, o de león, o de serpiente. Seguramente estos extraños objetos guardan relación con la causa que ha determinado la posesión diabólica.» También la sal exorcizada es buena para expulsar a los demonios y para la salud del alma y el cuerpo. Pero su propiedad específica es la de proteger los lugares contra las influencias o las presencias maléficas. En casos semejantes suelo aconsejar que pongan sal exorcizada en el umbral de la casa o en los cuatro rincones de la habitación o de las habitaciones
que se consideran infestadas. Ese «mundo católico incrédulo» se reirá quizá ante estas supuestas propiedades. Desde luego, los sacramentales actúan con más eficacia
cuanto mayor es la fe; sin ésta, son a menudo ineficaces. El Concilio Vaticano II, y con las mismas palabras el Derecho canónico (can. 1166), los define como «signos sagrados con los que, por una cierta imitación de los sacramentos, se simbolizan y obtienen efectos sobre todo espirituales, por la impetración de la Iglesia». Quien los usa con fe ve efectos
inesperados. Sé de muchos males rebeldes a los fármacos que han PAGINA No. 76
desaparecido sólo porque el interesado ha hecho sobre ellos una señal de la cruz con aceite exorcizado. Para las casas (sobre lo cual hablaremos aparte es también eficaz la
costumbre de quemar incienso bendito. El incienso siempre ha sido considerado incluso entre los pueblos paganos, como un antídoto contra los espíritus malignos, además de un elemento de alabanza y adoración a la divinidad. Su uso litúrgico se ha visto ahora muy reducido, pero no deja de ser un elemento eficaz de alabanza a Dios y de lucha contra el maligno. El Ritual contiene también una especial bendición destinada a la ropa. Hemos podido reconocer su eficacia muchas veces en personas afectadas por presencias maléficas. En otras ocasiones ha servido de test para saber si en tal persona había o no presencias diabólicas. También esto es útil saberlo. Muchas veces, a nosotros, los exorcistas, nos llaman personas (padres, novios...) que se preguntan si un pariente suyo está afectado por el demonio, pero se trata de un pariente que no cree en estas cosas, a menudo carece de toda fe religiosa y, en cualquier caso, no está dispuesto a dejarse bendecir por un sacerdote. ¿Qué hacer? Algunas veces, después de haber hecho bendecir sus ropas, hemos podido ver que apenas puestas, se las han arrancado, por no
poder soportar su contacto. Antes hemos dado un ejemplo de ello. Puede hacerse otra prueba con el agua bendita. Por ejemplo, una madre que sospecha de un hijo o de su marido prepara la sopa con agua bendita o la usa en el té o el café. Puede suceder que la persona afectada encuentre amarga e incomestible aquella comida, incluso sin darse cuenta del porqué. Ahora bien, nótese que estos tests pueden ser indicativos en caso
positivo: o sea, si una persona es sensible al hecho de que el agua esté bendecida o no podría ser un síntoma de una presencia maléfica. Pero no se puede decir lo contrario: o sea, que no se puede decir que, si uno es insensible a esta clase de tests, deba por eso excluirse una presencia maléfica en él. El demonio lo intenta todo para no dejarse descubrir. También durante los exorcismos el demonio trata de esconderse, y el
Ritual pone en guardia al exorcista respecto a las ficciones diabólicas. A veces no responde o da respuestas necias, no atribuibles a un espíritu inteligente como el demonio. Otras veces finge haber salido del cuerpo del poseído y haber dejado de trastornarlo, esperando así sustraer al individuo de las bendiciones del exorcista. Otras veces pone los más diversos impedimentos para que la persona no se vea sometida a los exorcismos:
puede tratarse de impedimentos físicos o, más a menudo, psicológicos, por lo que la persona no acude a la cita con el exorcista si no tiene a su lado a alguien que la obligue; otras veces finge los síntomas de una enfermedad, en general psíquica, para confundir sobre la realidad de su presencia y hacer creer que se trata de un mal natural; en ocasiones el paciente tiene sueños o visiones en los que tiene la ilusión de que el Señor, la Virgen o PAGINA No. 77 algún santo le ha liberado, y de este modo evita asistir a la cita con el exorcista, acaso haciéndole saber que ya está libre del demonio.
Los sacramentales indicados, además de la ayuda específica de cada uno, sirven también para alejar, al menos en parte, los distintos engaños del maligno. En este campo los engaños están a la orden del día y hay que rezar mucho para obtener la gracia del discernimiento. Señalo lo siguiente entre los casos más frecuentes: hay quien considera que tiene visiones u oye voces interiores; hay quien se abandona a un falso misticismo o quien se hace pasar por «vidente». A menudo en estos casos, cuando no se trata
de enfermedades psíquicas, existe el engaño del demonio. Cierro este capítulo con un hecho relativo al agua bendita. El padre Candido estaba exorcizando a un endemoniado. El sacristán se acercó con el recipiente del agua y el hisopo. Inmediatamente el demonio se dirigió a él: «¡Con ese agua lávate el hocico!» Sólo entonces el sacristán recordó que
había llenado el recipiente en el grifo, pero se había olvidado de hacer bendecir el agua.
El nuevo Ritual de Bendiciones, obligatorio desde el 11 de abril de 1993, ha cambiado las fórmulas, pero no ha disminuido sus efectos, aunque ya no se evocan explícitamente.
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 DOSSIER “EXORCISMO”  http://www.mercaba.org/ARTICULOS/D/dossier_exorcismo.htm
El Catecismo de la Iglesia Católica  
El Catecismo, en el numeral 1673, nos dice: "Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (Mc 1,25 ss), de El tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar". Es decir, el exorcismo es la invocación que hace la Iglesia, en nombre de Jesucristo y a través de un ministro ordenado, para proteger y ahuyentar al demonio de una persona o cosa.
Los exorcismos se dividen en simples y solemnes. El exorcismo, en forma simple, tiene lugar en el rito del bautismo. El exorcismo solemne, que sólo puede ser válidamente celebrado por un presbítero designado por el Ordinario del lugar, es el exorcismo propiamente dicho, tiene categoría de sacramental, y se celebra en casos de obsesión o posesión diabólica.
Los sacramentales son, según lo definido por el Código de Derecho Canónico vigente en el canon 1166, "signos sagrados, por los que, a imitación, en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen, por intercesión de la Iglesia, unos efectos principalmente espirituales".
Es el Ordinario del lugar, es decir, el obispo local, quien tiene la facultad de ordenar un exorcismo solemne, de ser necesario. Verificar una verdadera posesión diabólica es muy difícil, por lo tanto el obispo ha de ser cauto y prudente cuando examine los casos que se le presenten. Han de descartarse perturbaciones psicológicas u otro tipo de trastornos que puedan tener explicación natural.
El obispo debe conceder el permiso de forma peculiar, es decir para cada caso, y siempre a un sacerdote (nunca un laico) que sea ejemplar en su piedad e integridad de vida, y también en una sólida ciencia y prudencia. El sacerdote debe estar especialmente calificado por sus conocimientos teológicos y su prudencia ante los conflictos. Puede existir también un oficio de exorcista, donde el sacerdote no necesite el permiso expreso del obispo en cada caso, sino que esté facultado para celebrar exorcismos en general, pero este permiso debe ser solicitado por la Conferencia Episcopal a la Santa Sede.
Actualmente, se confunde el significado del término "exorcismo" porque está sometido a diversas interpretaciones, lo que ha llevado a denominar "exorcismos" a cosas que no lo son, o "exorcistas" a personas, laicos o sacerdotes, que no lo son. Al respecto, el padre Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma y autor del libro "Habla un Exorcista", dice que el exorcismo es sólo el sacramental instituido por la Iglesia. El poder de expulsar demonios que Jesús confirió a todos los creyentes conserva toda validez. Es un poder general basado en la fe y en la oración, y puede ser ejercido por individuos o comunidades sin ninguna autorizaci&


EXORCISMO Y LIBERACION.
A TODOS LOS DE LA RENOVACION CARISMATICA RCC Y A TODO CREYENTE BAUTIZADO QUE ESTA EN EL MINISTERIO DE LIBERACION COMO MI MINISTERIO LES ENIVITO A VER ESTA CLASE http://www.gloria.tv/?media=286693                               El Humo de Satanás

El padre Gabriele Amorth es un respetado exorcista de Roma.
A continuación, se encuentra una entrevista que el Padre Amorth concedió al periódico italiano 30 Días, en junio de 2001. - PADRE AMORTH, POR FIN ESTÁ LISTA LA TRADUCCIÓN ITALIANA DEL NUEVO RITUAL PARA LOS EXORCISTAS.

PADRE AMORTH: Sí, está lista. El año pasado la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) se negó a aprobarla porque había errores de traducción del latín al italiano. Y los exorcistas, que tenemos que utilizarla, aprovechamos para señalar, una vez más, que no estamos de acuerdo con muchos puntos del nuevo Ritual. El texto latino sigue siendo el mismo en esta traducción. Un Ritual tan esperado, al final, se ha transformado en una farsa. Un increíble obstáculo que podría impedirnos actuar contra el demonio.

- ES UNA ACUSACIÓN DURA. ¿A QUÉ SE REFIERE?    AMORTH: Le doy sólo dos ejemplos, ambos increíbles. En el punto 15 se habla de los maleficios y de cómo comportarse al enfrentarlos. El maleficio es un mal causado a una persona recurriendo al diablo. Se puede hacer de varias formas, como hechizos, maldiciones, mal de ojo, vudú, macumba. El Ritual romano antiguo explicaba cómo había que afrontar esto. El nuevo Ritual, en cambio, declara, categóricamente, que está totalmente prohibido hacer exorcismos en estos casos. Absurdo. Los maleficios son, por mucho, la causa más frecuente de posesiones y de males causados por el demonio, por lo menos el 90 por ciento de los casos.  Esto es como decirles a los exorcistas que dejen de llevar a cabo exorcismos. El punto 16 declara, solemnemente, que no se deben de hacer exorcismos si no se tiene la certeza de la presencia del diablo. Esto es una obra maestra de incompetencia: la certeza de que el diablo está presente en una persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo. Más aún, los redactores del Ritual no se dieron cuenta de que, en ambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica, que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso de posesiones diabólicas, como en los casos de males causados por el demonio. Y dice, además, que hay que hacerlo tanto, sobre las personas, como sobre las cosas. Y en las cosas nunca está presente el demonio, sólo su influencia. Las declaraciones contenidas en el nuevo Ritual son gravísimas y muy perjudiciales, fruto de la ignorancia e inexperiencia.

- ¿PERO NO LO HABÍAN PREPARADO EXPERTOS?   AMORTH: ¡En absoluto! En estos diez años, dos comisiones han trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales, que se ocupó de la Prenotanda, es decir, las disposiciones iniciales, y otra que se ocupó de las oraciones. Yo puedo afirmar, con certeza, que ninguno de los miembros de las dos comisiones ha hecho nunca un exorcismo, ni ha estado presente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué es un exorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual. Ninguno de los que colaboraron en él es un experto en exorcismos.    - ¿CÓMO ES POSIBLE?

AMORTH: No me lo pregunte a mí. Durante el Concilio Ecuménico Vaticano II, en todas las comisiones había un grupo de expertos que ayudaban a los obispos. Esta costumbre se ha mantenido después del Concilio, cada vez que se han modificado partes del Ritual. Pero no fue así en este caso. Y si había un tema en el que eran necesarios los expertos, era éste.  - ¿Y QUÉ ES LO QUE HA PASADO?

AMORTH: Pues que los exorcistas nunca fuimos consultados. Y, además, las comisiones han recibido con desdén las sugerencias que hemos dado. Todo este asunto es perverso. ¿Quiere que le cuente lo que pasó?

LEA AQUI EL ARTICULO COMPLETO  http://idd009zz.eresmas.net/doc43.html
91 Así como hay armas poderosas para el exorcismo (la esperanza, el uso de cánticos religiosos, la lectura de versículos de la Biblia, etc) así también hay cosas que detienen un exorcismo, como la falta de perdón, la desobediencia o la desesperanza. En algunos casos, Dios tiene misericordia y aun habiendo obstáculos de este tipo puede conceder la liberación.

92 El equipo de oración tiene que orar en una atmósfera de amor para que el amor penetre en la persona.

93 En el exorcismo no todo se logra con oración. También hay que hablar. A veces la palabra puede lograr en cinco minutos lo que no lograría la oración en horas.

94 Hay que dedicar unos minutos a hablar con el poseso y su familia, antes y después del exorcismo.

95 Hay exorcismos en los que el demonio lo controla todo porque el exorcista cree lo que el demonio dice a través del poseso.

96 El demonio puede mentir o puede desviar del bien diciendo cosas que en parte son verdad.

97 Es importante que el exorcista si no sabe qué hacer, se mantenga en silencio y oración hasta que el Señor hable iluminando la mente del sacerdote.

98 Por supuesto que en un exorcismo sólo debe hablar el sacerdote. Ningún laico debe hacer nada sin permiso del sacerdote. El exorcista mandará callar a cualquiera, mantendrá un ambiente de silencio y oración, y sólo él dará órdenes al demonio o le interrogará.

99 Sin embargo, si en algún momento del exorcismo se diera de forma espontánea el caso de que la madre, o el esposo, o alguien similar ordenara al demonio que saliera, el sacerdote no debería impedírselo pues su oración será muy intensa por el amor que tienen al poseso. Pero hágase todo
sin odio, con brevedad y sólo hasta que el sacerdote vea que sea conveniente.

100 Si en un exorcismo hay dos exorcistas, no deben decirle cosas a la vez. Que el demonio se centre en lo que uno le dice, le atormenta más.

101 Cualquier laico, sean los que sean los dones que tenga, sea lo santo que sea, estará bajo obediencia del sacerdote durante el exorcismo.

102 El exorcismo es una obra de caridad. La única obra de caridad simultáneamente corporal y espiritual. La única obra de caridad que se ejercita a través de la oración. En la Iglesia siempre se habla de la diferencia entre la acción y contemplación. En esta obra de caridad, acción y contemplación se funden co
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